With the tools of democracy, democracy was murdered and lawlessness made “legal”. Raw power ruled, and its only real goal was to destroy all other powers besides itself. Eric Metaxas.
Cuando se habla de Ucrania, del apoyo a Ucrania con armas, recursos económicos, servicios de “inteligencia”, etc., se desinforma. Una cosa es Ucrania y otra el régimen que en la actualidad –y lleva ya unos cuantos años– tiene el poder en Ucrania. Es a esta gente a la que se apoya.
Cuando en nuestra juventud íbamos a París y entrábamos en contacto con viejos exilados republicanos, nos decían que ellos no estaban contra España, estaban contra el régimen de Franco. Yo no tengo nada contra Ucrania y su gente. Han sido utilizados como mano de obra en una guerra fabricada por la CIA y sus adláteres. Pero sí estoy en contra de un régimen que hace apenas unos días ha rendido homenaje oficial a unos políticos ucranianos de filiación nazi que durante la II Guerra Mundial masacraron a sus propios conciudadanos, a polacos, a rusos y a judíos de cualquier nacionalidad. Ya homenajearon con anterioridad a otro nazi histórico (Stepan Bandera), que lideró la corriente nacionalista más extrema durante la guerra y colaboró estrechamente con la Gestapo. Todos aupados a la categoría de héroes nacionales. Son claros indicadores de la bajeza moral del señor Zelenski, individuo que no está legitimado para continuar gobernando su país.
Resulta paradójico que este siniestro personaje haya sido promocionado por las élites anglosajonas, que presumen de demócratas y liberales. Lo han ensalzado tanto (incluido un “cover story” en la revista “Time”), que ahora el personaje se ha sentido una estrella mediática y va por libre, cometiendo todo tipo de desmanes. Primero se dedicó a dinamitar vías de tren de la región de Kursk al paso de un convoy de pasajeros y mercancías. Siete muertos y ciento trece heridos. Luego bombardeó una residencia estudiantil en Luhansk, con veintidós niños fallecidos y numerosos heridos. Su última hazaña ha sido bombardear un autobús que transportaba a un equipo infantil de futbol en el que viajaban cuarenta y cuatro pasajeros, veintidós de los cuales eran niños. Todo bien orquestado con precisión gracias a Starlink y Palantir (tecnología americana bien remunerada).
Todo esto no son “daños colaterales”. Forma parte de la denominada “estrategia del terror”. Poco a poco algunos empiezan a apartarse de esos miserables. Incluso Polonia, cuyo gobierno ha volcado abundantes recursos para ayudar a ese régimen, se está dando cuenta de su error. Hace unos días el reconocido historiador polaco Hauser Przenyslaw ha publicado un artículo en el semanario “Mysl Polska” en el que avisa a la población polaca sobre su enemigo natural, que no es Rusia sino Ucrania.
Yo matizaría. No Ucrania sino su régimen. Un régimen que hay que desnazificar antes de que esa corriente se extienda por el resto de Europa.
