Nuestra cita

El papanatas es un holgazán impresionable. No es que no piense; es que le cuesta pensar.   Anónimo.

 

El artículo

PAPANATISMO

21/09/2026


Expresión directa de una actitud enfervorizada hacia alguna cosa, hecho o persona que está en el campo de lo no razonable, actitud casi indefinible, próxima a la explosión emocional total.

El papanatismo se extiende en sociedades mal informadas, de gran peso demográfico, presionadas por los problemas cotidianos, en las que no hay el menor atisbo de espíritu crítico y en las que las limitaciones presupuestarias están siempre presentes.

El campo está abonado y la gente se suelta. Por eso se producen hechos tan insólitos como rendir homenajes en pueblos y ciudades a unos chicos (y a algunas chicas) que han ganado un campeonato de un deporte de masas, deporte que hace muchos años era un espacio de esparcimiento compartido y ahora es un gran tinglado económico con vínculos mafiosos. Y todo esto se rubrica y legitima con mensajes patrioteros. Simple papanatismo.

Como lo es utilizar ese mismo deporte para que en los campos profesionales de juego se fotografíen los equipos con pancartas de adhesión a temas de naturaleza política, que no deberían tener cabida en ese espacio. Esos tipos, que hemos elevado a la categoría de superhombres (nada que ver con Nietzsche), se pondrían al lado de cualquier pancarta mientras sigan gozando de sus exorbitantes contratos económicos.

Aquí tenemos la curiosa combinación del papanatismo de las masas con la hipocresía de un selecto grupo de actores privilegiados. Podríamos añadir otro ejemplo de esa triste frivolidad, cuando vemos a miles de jóvenes, y no tan jóvenes, desplazándose a grandes distancias para escuchar, en malas condiciones acústicas, un concierto de un grupo o de un/una cantante, que ha alcanzado notoriedad a base de gritos envueltos en música experimental.

El papanatismo va a más y es tóxico. No podemos conformarnos con el diagnóstico de Boris Vian: “Las masas se equivocan; solo los individuos tienen razón”. Tampoco nos sirve la premonición de Neil Postman, el gran analista social americano, que en su ensayo “Amusing ourselves to death” (divirtámonos hasta morir) nos indicó como acabaría todo ello.

Pero ya sabemos que todo efecto tiene una causa o una multiplicidad de causas. Y yo creo que la más importante es la indiferencia del pueblo en general. Parece que en el fondo solo nos importan nuestros pequeños problemas. Cultivamos el Yo y practicamos un feroz individualismo. No hay proyectos colectivos de verdad. Hay espasmos grupales, que los medios (cada vez más mediocres y desinformados) describen como “descargas de adrenalina”, sin saber que esa hormona prepara el cuerpo para huir o luchar, caminos que a los millones de papanatas no se les ocurre seguir porque están en un estado catatónico mental inclasificable.

Solo nos cabe volver al refugio de la privacidad y esperar que el ciclo histórico rompa el modelo dominante, como ha ocurrido otras veces. Decían los clásicos que cuando tu opinión es una opinión compartida por una mayoría de la población, lo más probable es que estés equivocado.

Todavía estás a tiempo. Deja de comportarte como un títere o una marioneta. Y no te preocupes, no te echarán a faltar en el teatro del guiñol en que se ha convertido el mundo. Hay millones de papanatas a su alcance.

 

 

 

 

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Alf Duran Corner

Fondo documental